Violencia contra las mujeres: Un asunto de hombres.
¿Por qué más hombres no defienden a las mujeres que son acosadas sexualmente?
Feminismo radical reúne análisis y reflexiones que parten de una premisa fundamental: la opresión de las mujeres no es un fenómeno superficial ni coyuntural, sino estructural. El feminismo radical sitúa en el centro el sexo como categoría política y examina las raíces materiales, jurídicas y culturales de la subordinación femenina.
Como corriente política y teórica, el feminismo radical adquirió especial desarrollo en los años setenta, cuando autoras y activistas identificaron el patriarcado como sistema estructural de dominación y señalaron la sexualidad, la reproducción y la violencia como ejes centrales de la opresión. Aquella formulación permitió comprender que la desigualdad no era un residuo cultural ni una suma de discriminaciones aisladas, sino un orden social organizado en torno a la jerarquía entre los sexos.
Lejos de limitarse a reformas parciales, este enfoque cuestiona las bases que sostienen esa jerarquía: la división sexual del trabajo, la explotación reproductiva, la violencia sexual, la cosificación del cuerpo femenino y la normalización de la prostitución y otras formas de mercantilización. No se trata únicamente de denunciar consecuencias, sino de analizar las estructuras que las producen.
Desde esta perspectiva, la liberación de las mujeres exige transformaciones profundas en las relaciones de poder, en el marco legal y en la organización social. El feminismo radical no es una etiqueta cultural ni una identidad difusa, sino una tradición política que conecta teoría y acción, pensamiento y práctica.
En esta categoría se recogen textos que desarrollan debates conceptuales, análisis históricos y posicionamientos políticos vinculados a la igualdad real entre mujeres y hombres, así como reflexiones críticas frente a discursos que diluyen o desmaterializan la opresión basada en el sexo.