Vientres de alquiler: Brooke fue la primera mujer en morir un día antes de la cesárea. Casos en Estados Unidos.

Teresa Domínguez

Brooke Brown de Idaho murió un día antes de la cerárea programada y sus gemelos también por desprendimiento severo de placenta. Kelly Martínez, de South Dakota, tuvo preclampsia severa estuvo a punto de morir, los niños nacieron antes de tiempo, la pareja española se los llevó y le dejó una deuda de 9.900 dolares de gastos médico. Jessica Allan fue madre gestante para una pareja china y tuvo que pelear por su propio hijo… Melissa Cook, madre de alquiler, se negó a abortar a uno de los fetos, trató de litigar ante la Corte Suprema, fue un enorme escándalo.

Estos no son más que algunos ejemplo de vulneración de derechos humanos en un país «desarrollado» como Estados Unidos. Donde cada día se va extendiendo esta práctica.

Baby M

El dilema de ‘Baby M’. Dos mujeres se disputaron ante los tribunales la maternidad de un bebé gestado bajo contrato en 1987. Uuna alquiló el útero de la otra por 10.000 dólares, con el compromiso de que gestara para ella un bebé producido por inseminación artificial con el semen de su marido. De modo que se trató de un modelo llamado maternidad subrogada tradicional, y es que la misma madre gestarte aporta su propio óvulo. La madre gestarte prometía no fumar, no beber, no drogarse y no realizar el acto sexual en el período próximo a la inseminación artificial; y, además, «no intentar crear una relación materno-filial» con el futuro niño. Pero Beth no aceptó el dinero en el momento del parto. Ni quiso firmar la concesión de custodia a favor de los Stern. Y comenzó un período de locura en el que Baby M cambió sucesivamente del domicilio de los Whitehead al de los Stern. Finalmente, éstos tuvieron que utilizar al FBI para recuperar al bebé, al que su madre biológica se había llevado a Florida. Ni siquiera se pusieron de acuerdo en el nombre, para su madre, era Sara y los padre de intención Melissa. En 1987, el juez que instruyó el caso sentenció que la niña debía ser criada por los padres «legales», los señores Stern. Entre los argumentos ofrecidos, fue que Beth había firmado un contrato y este era legal. Por lo tanto no podía retractarse. Además ella fue la acusada de tener una actitud impulsiva y «explotadora. Y el juez dijo que ella no tenía razones legales para cambiar de opinión. Además alegaron que tenía problemas psicológicos y desórdenes de la personalidad, por lo que el juez no la consideró apta para el cuidado de una menor. Aunque le concedió régimen de visita dos veces a la semana.

Kelly Martínez

Kelly Martínez casi muere en su tercer intento y los «padres de intención» también españoles, le dejaron con deuda médica de 9.900 dólares. Kelly gestó por primera vez para otra pareja con 20 años, después tuvo una niña para una mujer, y por último en enero de 2016 volvió a dar a luz a dos bebés por encargo de un matrimonio madrileño, Mar y David. Pero fue un infierno lo que vivió con los compradores españoles. 

Kelly Martínez y Jennifer Lahl

Los problemas comenzaron con la primera ecografía. Estaba embarazada de dos niños, pero a los compradores no les gustó la noticia. porque ellos esperaban “la parejita”. Además los madrileños habían pagado “un tratamiento de selección de embriones”. Y esperaban niño y niña. Y como buenos “padres” se enfadaron muchísimo, y dejaron de preguntar por ella. Dejaron de interesarse por el embarazo. Kelly Martínez se sintió maltratada. 

En la semana 35 de embarazo le empezaron a fallar los riñones y el hígado. En el hospital descubrieron que Kelly padecía preeclampsia, una enfermedad propia de las mujeres embarazadas que se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial y proteinuria, complicaciones que pueden llegar a poner en peligro la vida de la madre y del feto. Kelly necesitó tratamiento especial, y hoy por hoy padece síndrome de estrés postraumático y como consecuencia de todo ello, ya no puede más tener hijos. Los clientes se llevaron a los bebés finalmente, pero no le pagaron los gastos del tratamiento médico extra que necesitó, deuda que ascienden a 9.500 euros y que aún hoy les reclama.

Melissa Cook

Melissa Cook trató de litigar ante la Corte Suprema, un caso que levantó un enorme escándalo en los Estados Unidos. Con 47 años se ofreció como madre de alquiler,  le implantaron 3 embriones con semen de Chester Moore Jr (50 años) y un óvulo de donante de una mujer de 20 años. Después de que los tres embriones sobrevivieran inesperadamente, Moore exigió que Cook abortara a uno de los bebés de acuerdo con los términos del contrato de subrogación. Cook se negó declarando ser pro-vida pero también quería asegurarse de que el bebé «extra» no fuera al «padre de intención» y que antes de que Moore obtuviera la custodia de alguno de los bebés, el Gobierno se asegurara de que era un padre adecuado. 

Sin embargo la Corte Federal desestimó su demanda basada en los procedimientos pendientes de custodia del Tribunal Estatal. Perdiendo tanto en el juicio como en los tribunales de apelación intermedios. La Corte Suprema de California se negó a escuchar la apelación de Cook. Cuando Cook se puso de parto dos meses antes de lo previsto, sus derechos maternales ya habían sido eliminados y Moore fue declarado legalmente el único padre de los tres diminutos bebés. De acuerdo con una declaración firmada por la hermana de Moore,  Melinda Burnett, su hermano el padre de los trillizos, que es sordo y mudo y vive con sus ancianos padres inválidos, este es incapaz de cuidar a los tres niños y viven en condiciones deplorables en el sótano con su hermano de 51 años. Pueden leer toda la historia aquí.

Jessica Allan

Jessica Allan fue madre gestante para una pareja china y tuvo que pelear por su propio hijo en 2016. Uno de los gemelos de los que estaba embarazada era suyo, un fenómeno muy poco común que se llama super fetación, y lo supo porque cuando dio a luz, este tenía las mismas características que su marido, además su piel era negra, como su padre, recordemos que los compradores tenían rasgos asiáticos. La prueba de paternidad demostró que era hijo suyo, y a pesar de ello, tuvo que luchar contra la maquinaria intermediaria por la custodia de su propio hijo, que todavía tiene el apellido chino.

Brooke Brown

Brooke Brown fue la primera mujer (oficialmente reconocida) en morir un día antes de la cesárea, sus gemelos murieron, eran para una pareja española. Jennifer Lahl en su artículo cuenta que el 8 de octubre de 2015, esta madre «sustituta» o gestante estadounidense murió de complicaciones relacionadas con el embarazo. Brooke era una «sustituta comercial gestacional». Le pagaban para que se quedara embarazada, y luego entregara unos gemelos a una pareja de españoles, (sí, otra) un país que no tiene legalizados los vientres de alquiler. Este había sido un embarazo sin complicaciones; Brooke estaba a solo un día de una cesárea programada. Pero sufrió lo que llaman, desprendimiento de la placenta, que resultó fatal. Los gemelos murieron también.

Casi inmediatamente después de la pérdida de estas tres vidas, las mujeres que se llamaban a sí mismas «Hermanas Surro» de Brooke, crearon una página de GoFundMe para recaudar 10,000 dólares para ayudar a la familia de Brooke a pagar los gastos de sepelio, y apenas recaudaron $7,000. Brooke era madre de cinco hijos, a los que dejó huérfanos.

Una sociedad saludable, justa y defensora de los Derechos Humanos no debería permitir ciertas prácticas de la industria de fertilidad multimillonaria que implica tantos riesgos para la salud y el bienestar de las mujeres y los bebés. 

En diciembre de 2017, un estudio en la prestigiosa revista Fertility and Sterility afirmaba que los vientres de alquiler han aumentado los resultados perinatales adversos, incluidos parto prematuro, bajo peso al nacer, diabetes gestacional materna, hipertensión y placenta previa, en comparación con los nacidos vivos concebidos espontáneamente. El informe también encontró que estos embarazos tienen más probabilidades de terminar en una cesárea en lugar de un parto vaginal, lo que conlleva más riesgos tanto para la madre como para el bebé. El tamaño de su muestra era enorme: examinó 1.477.522 casos y los resultados fueron perturbadores.

Cuando Brooke Brown murió, Jennifer Lahl envió inmediatamente una carta a la oficina del Fiscal General en Idaho (el estado donde ella había vivido) solicitando una investigación. No recibió respuesta. Se puso en contacto con la prensa con la esperanza de publicar su historia en los medios de comunicación; pero de nuevo, no hubo respuesta. 

¿Cuántas mujeres … cuántos menores … deben ser sufrir antes de que se prohiban los vientres de alquiler en el mundo entero?

Sharon LaMothe, asesora de subrogación en Florida, asegura que Brooke no ha sido la primera mujer fallecida estadounidense, en morir por complicaciones relacionadas con el embarazo. Ha habido más casos, antes, y después, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, en especial en India, que apenas tienen repercusión.

Estas historias ejemplifican todo lo que está mal con la versión distorsionada de los vientres de alquiler, y el negocio de las empresas de fertilidad e intermediarios, una industria global que se aprovecha de las mujeres necesitadas. Todo por dinero.

Big Fertility

En este documental que les recomiendo, se cuenta precisamente la historia de Kelly Martínez. Por cada una de experiencias de maternidad subrogada tuvo un precio que pasar y sufrir. La historia de Kelly, de todas las nombradas en esta columna, ejemplifican por qué debemos ser conscientes de esta realidad, y de todo lo negativo que conlleva una práctica que nos venden distorsionada. BigFertility es uno de los documentales más importantes e impactantes que jamás verán.

¿Creemos que la maternidad subrogada es un «derecho» para quienes pagan? ¿Es un «derecho» para las mujeres que se prestan a ello? ¿Creemos que todos tenemos «el derecho» a tener hijos genéticamente propios? ¿Tenemos derecho a explotar a otras mujeres para ello? ¿De verdad la gestación subrogada se puede regular? Solo tienen que ver esta película, que va más allá de la distopía y saquen sus propias conclusiones. Es necesario que nos eduquemos sobre la realidad de esta violación de derechos humanos.

Jennifer Lahl testifica ante el Comité Judicial en Washington respecto a al proyecto de ley “The Uniform Parenting Act,” eel 21 de febrero 2018. (subtitulado).

Teresa Domínguez

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

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