AFRA Mujeres participa en la Jornada Abolicionista de la Asociación Igual-Mente de Chiclana

Afra Mujeres Teresa Domínguez

Abolicionismo

La jornada “Igualmente Ciudadanas. Del voto a la abolición”, celebrada en el Centro de Iniciativas Juveniles Box, reunió a más de 130 personas llegadas desde distintos puntos de España y de Andalucía. Madrid, Cáceres, Ciudad Real y numerosos municipios gaditanos —Jerez, Rota, San Fernando, La Línea, Arcos, Puerto Real, San Roque o El Puerto de Santa María, entre otros— estuvieron presentes en un encuentro que convirtió un sábado cualquiera en una jornada de reflexión política, formación feminista y construcción colectiva.

En una época marcada por la fragmentación social y por el intento constante de trivializar el feminismo, más de un centenar de mujeres —y algunos hombres, pocos, pero presentes— dedicaron su tiempo libre a escuchar, debatir y reflexionar sobre prostitución, trata, desigualdad y derechos humanos.

Nada de lo ocurrido aquel día habría sido posible sin el trabajo de la Asociación Igualmente, auténtico motor de la jornada. Detrás de cada ponencia, de cada mesa de debate, de cada detalle organizativo y de cada conversación compartida hubo meses de planificación, esfuerzo y compromiso. En tiempos en los que resulta cada vez más difícil sostener espacios de reflexión colectiva, las compañeras de Igualmente demostraron que el feminismo sigue siendo capaz de convocar, organizar y construir comunidad. Su trabajo convirtió la jornada en mucho más que un encuentro formativo: la transformó en un espacio de aprendizaje, complicidad y esperanza compartida. Desde AFRA Mujeres queremos reconocer y agradecer la impecable organización, la calidez de la acogida y el enorme esfuerzo realizado para hacer posible un encuentro de esta magnitud.

La mañana arrancó con intervenciones de enorme peso político e intelectual. Rosa Cobo insistió en la necesidad de comprender la prostitución como una institución patriarcal vinculada al poder y a la desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Recordó además que el feminismo nació siendo abolicionista y analizó el surgimiento de las corrientes regulacionistas, así como la fragilidad de muchos de los argumentos utilizados desde determinados sectores de la nueva izquierda para justificar la ausencia de un compromiso político claro con la abolición.

Por su parte, Kajsa Ekis Ekman aportó una mirada internacional sobre los efectos de los modelos regulacionistas y sobre la forma en que la industria sexual se expande allí donde se legitima como un mercado más. Su intervención incluyó un recorrido por la experiencia sueca y por los resultados del modelo abolicionista tras décadas de aplicación, analizando sus repercusiones sociales y culturales.

Posteriormente, Soledad Granero y Charo Gálvez desgranaron el contenido y alcance de la ordenanza municipal abolicionista, mientras Melissa Mann presentó el trabajo desarrollado por el Proyecto Betania, acercando el debate a la realidad cotidiana de las mujeres que sufren prostitución, trata y violencia sexual.

Uno de los momentos significativos de la jornada llegó durante la mesa de asociaciones celebrada por la tarde. Asociaciones feministas, investigadoras, activistas y profesionales compartiendo espacio, análisis y objetivos comunes en Andalucía. Asociaciones de mujeres que acompañan, denuncian, forman, generan conciencia y construyen redes de apoyo mientras muchas instituciones avanzan con una lentitud desesperante.

Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó durante la mesa de asociaciones celebrada por la tarde. La imagen resultó especialmente poderosa: mujeres procedentes de distintos territorios y organizaciones compartiendo espacio, análisis y objetivos comunes en Andalucía.

Participaron Coral García Gago, representante del Consejo Andaluz de las Mujeres y de la Federación Sol Rural; Margarita Mota Jiménez, presidenta de la Asociación Vecinal Pintor Sebastián Gessa de Chiclana; Carmen Lanagrán Haro, presidenta de la Asociación de Mujeres Feministas de Rota; Leyre Pérez Vergara, de la Asociación Feministas del Campo de Gibraltar; Teresa Domínguez, presidenta de AFRA Mujeres; Cati García Delgado, de la Federación de Asociaciones de Mujeres El Despertar del Área Rural del Campo de Gibraltar; y Fina Benítez Duarte, abogada y coordinadora del Área Mujer de APERFOSA.

Especial reconocimiento merece Fina Benítez Duarte, abogada y coordinadora del Área Mujer de APERFOSA, quien aportó a la mesa la experiencia de años de trabajo directo con mujeres en situación de prostitución, trata, violencia y exclusión social. Su intervención permitió conocer de primera mano la dimensión humana de una labor silenciosa pero fundamental, desarrollada desde el compromiso profesional y personal con mujeres que atraviesan algunas de las realidades más duras de nuestra sociedad. Fina desgranó el trabajo que realiza APERFOSA en el acompañamiento, asesoramiento y apoyo integral a mujeres en situación de prostitución y víctimas de trata con fines de explotación sexual, ofreciendo recursos, orientación y herramientas para favorecer su recuperación y autonomía. Su testimonio recordó a todas las presentes que detrás de cada cifra, de cada debate político y de cada reivindicación feminista existen mujeres concretas, con historias concretas, que necesitan respuestas reales, apoyo continuado y una sociedad comprometida con la defensa de su dignidad y sus derechos.

Las intervenciones pusieron de manifiesto la importancia de las redes de colaboración entre asociaciones para afrontar desafíos comunes relacionados con las violencias machistas, la participación ciudadana, la igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres.

AFRA Mujeres participó en la mesa de asociaciones a través de la intervención de Teresa Domínguez, su presidenta, quien habló en representación de la entidad desde una convicción clara: la abolición no es una consigna simbólica, sino una cuestión de derechos humanos y de justicia social. Durante su intervención puso el foco en las realidades que sostienen el sistema prostitucional: la feminización de la pobreza, la exclusión social, la violencia sexual normalizada y un mercado que necesita de la desigualdad para seguir siendo rentable.

Teresa Domínguez también abordó las dificultades que atraviesan las mujeres en situación de vulnerabilidad y presentó el trabajo que AFRA desarrolla a través del programa No Estás Sola, destinado a acompañar, orientar y apoyar a mujeres que enfrentan diferentes formas de violencia y exclusión social. Asimismo, expuso otros proyectos impulsados por la asociación que tienen como objetivo fortalecer la autonomía de las mujeres y contribuir a la erradicación de las distintas manifestaciones de violencia machista.

En relación con la participación institucional, defendió la importancia de los Consejos Sectoriales y de los espacios de participación ciudadana como herramientas democráticas fundamentales para crear redes, compartir información, formular propuestas e influir en las políticas públicas. No obstante, recordó que estos órganos solo cumplen verdaderamente su función cuando existe una participación efectiva de la sociedad civil y de las organizaciones feministas, y no cuando se limitan a desempeñar un papel meramente consultivo.

AFRA Mujeres participó en esa mesa desde una convicción clara: la abolición no es una consigna simbólica, sino una cuestión de derechos humanos y de justicia social. Durante la intervención se puso el foco en las realidades que sostienen el sistema prostitucional: la feminización de la pobreza, la exclusión social, la violencia sexual normalizada y un mercado que necesita de la desigualdad para seguir siendo rentable.

Esta cuestión adquiere especial relevancia tras la actualización del Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2025. Las nuevas medidas 94 y 95 establecen expresamente la necesidad de garantizar la presencia y participación efectiva de las organizaciones feministas, y de mujeres supervicientes, en los espacios institucionales relacionados con las violencias machistas. Asimismo, la medida 170 reconoce a las asociaciones feministas como parte interesada en los procedimientos administrativos que afectan a los derechos de las mujeres.

Porque la participación ciudadana no es una concesión institucional. Es un derecho de las asociaciones, como así lo demanda el PEVG 2025. Y la presencia activa de asociaciones feministas y de mujeres supervivientes resulta imprescindible para que las herramientas públicas destinadas a combatir las violencias machistas estén verdaderamente comprometidas con los derechos humanos de las mujeres.

También resultó especialmente importante que el encuentro incorporara interpretación en lengua de signos (ILSE), entendiendo que la accesibilidad no es un añadido decorativo, sino una cuestión política fundamental. Porque el feminismo que aspira a transformar la sociedad debe preguntarse siempre quién puede participar y quién queda fuera.

La jornada también estuvo atravesada por un momento de profunda tristeza que recordó a todas las personas presentes la fragilidad de la vida y la importancia de los vínculos que nos sostienen. En mitad del encuentro conocimos la noticia del fallecimiento del marido de Coral Herrera Gómez, una de las ponentes invitadas. La conmoción fue inmediata. Coral, que tenía prevista su participación en el programa de la tarde, no pudo finalmente estar entre nosotras debido a esta dolorosa pérdida.

La noticia provocó un respetuoso silencio y un sentimiento compartido de dolor. Las asistentes dedicaron un cálido y prolongado aplauso a Coral, compañera querida, amiga, escritora y referente feminista para muchas de las personas allí presentes.

Más allá de las ideas, de los debates y de las estrategias políticas compartidas durante el día, aquel instante nos recordó que el feminismo es también una comunidad humana construida sobre los afectos, los cuidados y la solidaridad. Durante unos momentos, las diferencias de procedencia, edad o trayectoria quedaron en segundo plano para dar paso a algo más importante: el acompañamiento y el respeto ante el dolor de una compañera.

Desde AFRA Mujeres queremos trasladar nuevamente nuestro cariño, nuestro respeto y nuestro abrazo a Coral y a toda su familia en un momento tan difícil.

Y esa fue, probablemente, una de las grandes conclusiones del encuentro. Que el abolicionismo nace de una pregunta profundamente democrática: ¿puede existir igualdad real mientras el acceso de algunas mujeres a la supervivencia dependa de la demanda sexual masculina?

Tras la jornada celebrada en Chiclana, la respuesta volvió a resonar con fuerza.

No basta con que las mujeres tengamos derechos reconocidos sobre el papel. También importa la sociedad en la que esos derechos se ejercen. Una sociedad formada, consciente y comprometida con la igualdad. Una sociedad capaz de preguntarse quién sigue pagando, todavía hoy, el precio de la desigualdad.


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