Relaciones sexuales transaccionales y el parto como trabajo: la neolengua, por UNFPA

Teresa Domínguez

Publicado en Nueva Revolución

Publicado en CIAMS Coalición Internacional contra la Explotación Reproductiva


«Todo apañado con neolengua»  «La neolengua siempre apunta a que hay una distopía en marcha.» 

Amelia Varcárcel

Hace unos días recibo la newsletter, de Stop Surrogacy Now titulada «A propósito del nuevo informe». En el que la organización, dirigida por Jennifer Lahl, llama la atención de todos los suscriptores, sobre el preocupante último informe del estado de la población mundial 2021 (disponible en varios idiomas) y recién publicado por UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva de niñas y mujeres. «Mi cuerpo me pertenece, reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación«.

La neolengua

«Relaciones sexuales transaccionales», «el sexo como trabajo», «retribución financiera a cambio de actos sexuales, «el parto como trabajo», «servicios reproductivos», «madre subrogante», «en favor de la autonomía corporal y de la salud de alta calidad y trabajos decentes», «derecho reproductivo».  Son el colmo de la neolengua y de la misoginia.

UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) en su reporte 2021, según su propia presentación, indica que su misión es crear un mundo en el que todos los embarazos sean deseados, todos los partos sean seguros y se aproveche el potencial de todas la jóvenes.

Hay que decir que UNFPA, entre otros fines, apoya y trabaja de manera muy positiva en la atención a la salud reproductiva de mujeres y jóvenes en más de 150 países, donde vive más del 80% de la población mundial. También se ocupa de la formación de miles de trabajadores sanitarios que las atienden. Operan contra la violencia de género, que afecta a 1 de cada 3 mujeres. Además, otra de las labores importantes de esta agencia, es la lucha por el abandono de la práctica de la mutilación genital femenina, que perjudica a 3 millones de niñas al año. Se ocupa de la prevención de los embarazos entre adolescentes, las complicaciones de las cuales son la causa principal de muerte entre las niñas de 15 a 19 años.

También centran sus esfuerzos en poner fin al matrimonio infantil, que podría afectar aproximadamente a 70 millones de niñas durante los próximos 5 años. Recogen los censos, recopilación de datos y análisis, que son esenciales para la planificación del desarrollo. Una labor encomiable, sin embargo, en su último estado de la población mundial 2021, se aprecia un informe profundamente preocupante que, según lamenta Stop Surrogacy Now, al igual que otros colectivos como Stop Vientres de Alquiler (STV) en España, parece no haber consultado a las organizaciones que trabajan por la abolición de todas las formas de explotación del cuerpo de las mujeres y niñas, con el fin de exponer una comprensión más completa de los verdaderos daños del problema.

En el tema controvertido de la explotación reproductiva, por ejemplo, el informe dice: «En lugar de prohibiciones, debe haber políticas más matizadas que tengan en cuenta los aportes y las perspectivas de las afectadas». También establece que «las restricciones solo están empujando a la maternidad subrogada, hacia las sombras, donde las agencias poco éticas pueden prosperar sin regulación y las propias madres subrogadas son penalizadas.» Y afirma que si fuera legal, «la gente se sentiría más segura».

Según afirma SSN, las citas aisladas de madres sustitutas reales, enmarcan el tema de manera muy estratégica, como un bien general, siempre que «se instalen medidas de seguridad». Por ejemplo, «Cuando estuve en la primera agencia, ni siquiera teníamos contrato», «Un contrato me habría dado la seguridad de que todo estaría bien». Cuando se conoce la evidencia de que los contratos solo blindan los derechos de los compradores. El testimonio de la madre mexicana es un evidente argumento del blanqueamiento publicitario de las propias agencias e intermediarias. “En parte fue por el dinero, pero lo que me impulsó de verdad fue tener la facultad de hacer realidad el sueño de muchas mujeres de ser madres”.

 

«Todos tenemos derecho a la autonomía corporal; por tanto, deberíamos poder tomar decisiones autónomas sobre nuestro cuerpo, y quienes nos rodean, y la sociedad en general, deberían respetar esas decisiones.»

La paradoja

Partiendo de una premisa cierta: surge la paradoja. Lo que  deja claro el informe, a modo de conclusión, es su posición favorable a promover leyes en todo el mundo que legalicen tanto la prostitución, como la práctica de la llamada gestación subrogada, bajo «un modelo regulatorio», que priva precisamente a las madres de todos sus derechos a la autonomía personal. Con afirmaciones tales como «no solo ganan en términos de autonomía, sino también de salud, educación, ingresos y seguridad.» Asociando la cuestión de la autonomía corporal con una serie de otras cuestiones, como el aborto, la edad de consentimiento, la gestación subrogada y el llamado trabajo sexual, entre otras. (P.11)

Informe por países página 130-134

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 830 mujeres y niñas mueren de complicaciones durante el embarazo y parto cada día y es la segunda causa principal de muerte entre las niñas de 15 a 19 años en todo el mundo. Estados Unidos ostenta las tasas más altas de mortalidad maternal de países ricos. Y es uno de los pocos donde las muertes maternas han aumentado en lugar de disminuir. Para 2030, la agenda de objetivos y metas de Desarrollo Sostenible exige que los países deben reducir su tasa de mortalidad maternal a dos tercios de la de 2020. Reducir la tasa a menos de 70 por 100,000 nacidos vivos. Y que ningún país tenga ratios de mortalidad materna por encima de 140 muertes por cada 100.000 nacimientos. Este es uno de los 17 objetivos, (la igualdad es el quinto), en el marco de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas, que la propia UNFPA duda que se alcancen si priva de los derechos y la libertad de elección de las mujeres y las niñas, así como si se somete sus cuerpos «a los caprichos de otros». (p129)

Las razones de que los embarazos se conviertan en un proceso vital con muchos riesgos tiene distintos orígenes, la mayoría relacionados con la pobreza, la falta de recursos, los recortes en programas de salud de las mujeres, leyes misóginas, la imposibilidad de acceder a aborto, o hacerlo a través del aborto inseguro, el matrimonio infantil y leyes que permiten que se exploten a niñas y mujeres a través de prácticas como la maternidad «subrogada».

Otro hito de 2020 fue el vigesimoquinto aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en 1995. En la conferencia se aprobó la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, en la cual se considera que el empoderamiento y la autonomía de las mujeres son esenciales para el desarrollo sostenible. Una de las seis coaliciones de acción está codirigida por el UNFPA en favor de la autonomía corporal y la salud sexual y reproductiva. Y reconocen que se está desplegando en un contexto preocupante, el rechazo de la igualdad ha aumentado, lo que da lugar a nuevas restricciones en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos y, por tanto, pone en peligro los avances en la consecución de la autonomía corporal de las mujeres y las niñas logrados en todo el mundo. Por ejemplo, se han registrado intentos de eliminar la educación sexual integral de los planes de estudio (ECOSOC de las Naciones Unidas, 2019). Y hay cada vez más pruebas de que los servicios fundamentales de salud sexual y reproductiva se han considerado “menos esenciales” y han sufrido pérdidas de capacidad y financiación.

Las tres supuestas dimensiones de la autonomía personal

Mi cuerpo, pero no mi decisión

  •  ¿Quién suele decidir sobre la atención de su salud?
  • ¿Quién suele decidir sobre si usted debería o no utilizar anticonceptivos?
  • ¿Puede decir que no a su marido o pareja si no desea mantener relaciones sexuales?

Se considera que únicamente las mujeres que declaran tomar sus propias decisiones en estos tres ámbitos tienen autonomía para decidir sobre su salud reproductiva y están empoderadas para ejercer sus derechos reproductivos.

«Cuantificar el poder de decisión en materia de atención de la salud, anticoncepción y sexualidad» se equipara al consentimiento, la regulación de la prostitución, y la explotación reproductiva. El propio informe afirma que el logro de la autonomía corporal depende de la igualdad de género y de la ampliación de las opciones y las oportunidades para las mujeres, las niñas. Sin embargo, a su vez indica que, a pesar de que en numerosos países existen garantías constitucionales en materia de igualdad de género, en el plano mundial las mujeres tienen, en promedio, solo el 75% de los derechos jurídicos de los hombres (Secretario General de las Naciones Unidas, 2020). Y las mujeres y las niñas carecen del poder de cuestionar estas disparidades debido a que su grado de participación en las decisiones políticas.

Además, en el análisis de las cifras, según UNFPA, cuantificar el poder de decisión en materia de atención de la salud, anticoncepción y sexualidad, se basa en los datos completos de 57 países, es decir, solo uno de cada cuatro países del mundo, y solo el 55% de ellas pueden tomar sus propias decisiones en las tres dimensiones de la autonomía corporal. Lo que significa que poco más de una de cada dos mujeres y niñas tiene el poder de decidir si desea obtener atención de la salud —incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva. (SIC p.18/136)

Es una tendencia alarmante que está ganando terreno desde lobbys, numerosas instituciones y partidos políticos, como una especie de «movimiento de liberación» lo llama Lahl, para nosotras las mujeres. Cuando quienes trabajamos por la abolición de estas prácticas perversas para los derechos fundamentales de más de la mitad de la población del mundo, sabemos que la única manera de garantizar los derechos humanos y las libertades pasa por erradicar cualquier forma de explotación de los cuerpos.

Es un auténtico despropósito. UNFPA se denomina oficialmente Fondo de Población de las Naciones Unidas. La organización fue creada en 1969, el mismo año en que la Asamblea General de la ONU declaró que «los padres (y madres) tienen un derecho exclusivo para determinar de forma libre y responsable el número de hijos y el espaciamiento entre ellos». Ahora parece esos derechos se amplían a otros sectores, aún a costa de los derechos de las únicas personas que pueden llevar a cabo tal «labor».

«Hemos Nacido Libres e Iguales y Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre». Derecho Humano Fundamental.

Primum non nocere

Entre otras cosas, los derechos fundamentales nos garantiza a todas y todos, nuestra dignidad humana, nuestro derecho a la salud, a no estar sometidos a servidumbre. Debemos exigir se respeten los principios de la bioética (Vanesa Rodrígues SVA)

Ya lo dijo Maud de Boer-Buquicchio, Relatora Especial sobre la venta y la explotación sexual de niños, incluida la prostitución infantil, la utilización de niños en la pornografía y demás material que muestre abusos sexuales de niños, en su informe de 2018: al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.  «Los niños no son bienes o servicios que el Estado puede garantizar o proporcionar. Son seres humanos con derechos.» Indicando que la maternidad subrogada, es una industria en crecimiento impulsada por la demanda internacional, especialmente de estados ricos que involucran a madres de alquiler en estados en desarrollo. Y confirmando que la subrogación, tal y como se practica actualmente en algunos países, Estados Unidos incluido, equivale a la venta de niños.

«No hay derecho a tener un hijo en virtud del Derecho Internacional»

Si el propio informe afirma que el logro de la autonomía corporal depende de poder tomar decisiones libres en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos, depende de la igualdad, y del cambio de actitud de los hombres. Se reconoce que no existe igualdad, que las mujeres tenemos, en promedio, solo el 75% de los derechos jurídicos de los hombres, y solo el 55% entre los 15 y 49 años, puede tomar sus propias decisiones en las tres dimensiones de la autonomía corporal, basadas en los datos de los «mejores» 57 países del mundo. ¿Cómo es posible que se imponga la agenda mundial de la explotación de los cuerpos de niñas y mujeres como un fin y derecho fundamental para nosotras?

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

UNFPA Estado de la Población Mundial 2021 Descarga

Los principios de la bioética y el surgimiento de una bioética intercultural Juan Carlos Siurana

 

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