¿Podemos con todo? Resiliencia

“El corazón es el eje de todos los sitios sagrados…

Ve allá y explora”

Bhagavan Nityananda

Los dibujos de Helga Weissová pueden admirarse en el Centro Sefarad de Madrid.
Helga Weissová

Nityananda, yogui hindú y gurú fue una persona con una gran fuerza de superación, de sobreponerse a las adversidades de la vida y de trascender el sufrimiento. Logró crecimiento personal, paz, serenidad y cuidar emocionalmente a otras personas. Fue un superviviente y algo más, un ser con una gran capacidad de resiliencia. Abandonado cuando era un bebe y rescatado por una pareja en la aldea de Trunei, estado de Kerala, India. Le dieron el nombre de Raman y sus propios apellidos. La familia Nair, así se llamaban, eran campesinos y cuidaban las tierras de un abogado rico. Lo cuidaron y atendieron como si de su propio hijo se tratara hasta su muerte, cuando el niño tenía 6 años. Tras la muerte de sus padres se hizo cargo de él el abogado para el que trabajaban sus padres. Éste lo cuidó hasta que fue más mayor. Bhagavan Nityananda era un shaktipat Gurú, es decir, un maestro capaz de despertar la energía kundalini.

(“El yogui abre la puerta de Sushumna nadi a través de las técnicas de Pranayama. Esta es una es una ciencia exacta. La regulación de la respiración o control sobre la energía vital o prana. Esta técnica estabiliza la mente, aumenta el fuego gástrico, facilita la digestión, tonifica los nervios, elimina enfermedades, la pereza, y hace al cuerpo ligero y sano además de despertar la Kundalini.) *Practicantes de yoga

Para las personas que creían en él era un hombre santo que pese a las vicisitudes por las que atravesó en su vida; abandono y desprotección cuando solo era un bebe, la muerte de sus padres adoptivos cuando solo era un niño pequeño. Supo transformar el dolor, el abandono y el sufrimiento en luz, crecimiento y ayuda hacia otras personas.

La resiliencia según la RAE es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Está claro, que seamos o no practicantes de yoga, estemos más o menos interesad@s en la filosofía hindú, oriental…de cuidar nuestra mente, alma y cuerpo en la vida de este yogui queda patente su capacidad de superación, resiliencia en definitiva. Trascender y transformar las diferentes situaciones adversas que se nos van presentando en el devenir cotidiano y dar lo mejor de uno mismo como ser humano. Desarrollando las habilidades necesarias para no solo sobrevivir, sino crecer y renacer.

Profundizando un poco más en este concepto, como no podría ser de otra manera, el “padre” de esta teoría psicológica, es también un superviviente. Boris Cyrulnik, psiquiatra, neurólogo, psicoanalista y etólogo dio a conocer el concepto de resiliencia a partir del concepto de apego de John Bowlby. “Éste pensó que el apego se inicia en la infancia y continúa a lo largo de la vida, y afirmó que existen sistemas de control del comportamiento que son innatos y necesarios para la supervivencia y la procreación de los seres humanos».

Boris Cyrulnik
Boris Cyrulnik (Ana Jiménez) La Vanguardia

«El apego y los sistemas de exploración son centrales en su teoría, pues desde muy pequeños los niños poseen un comportamiento innato que les lleva a querer explorar cosas nuevas, pero cuando éstos se sienten en peligro o asustados, su primera reacción es buscar la protección y seguridad de su cuidador primario”. Enlace

En su libro Los patitos feos desarrolla el concepto de resiliencia. Nació en Burdeos un 26 de julio de 1937 en el seno de una familia judía de origen ucraniano. Con tan solo 5 años presenció la deportación y el asesinato de sus padres en un campo de exterminio. “…no es fácil para un niño saber que le han condenado a muerte”. Consiguió escapar y fue de un lado a otro, orfanatos, centros de acogida. “…Era el típico caso perdido, un patito feo condenado a llegar a la edad adulta convertido en un maltratador, un delincuente o un tarado…”

Afortunadamente, no ocurrió así. Conoció a unos vecinos que le cuidaron y le dieron afecto, en definitiva encontró a dos personas que le mostraron el lado bueno y afable de la vida. Tratado y considerado como un ser humano, le animaron a estudiar psiquiatría. El encarna la teoría de la resiliencia personificada. Su vida nos la muestra. Para Boris Cyrulnik” la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma y, sin quedar marcado de por vida ser feliz” resume esta teoría. No es innata en la persona, aunque puede existir una cierta predisposición genética. Ha realizado numerosas investigaciones siguiendo el desarrollo de niñas y niños y concluye entre muchas otras cuestiones y apreciaciones que el desarrollo de esta capacidad en las criaturas depende de su desarrollo afectivo y del cariño que estas reciben. “…es más fácil que la resiliencia funcione mejor cuanto más pequeño es el niño, pero es posible que sea aplicable durante toda la vida. *Investigaciones con ancianas, ancianos y personas enfermas de Alzheimer en Marsella.

La escritora, conferenciante y terapeuta Diana Paris, arroja más luz sobre esta cuestión, en su libro Mandatos familiares. “…Nunca somos de una sola vez y para siempre la misma encarnación de un personaje. Sin embargo, un modo de ser más profundo, más integral nos caracteriza: hay un personaje con el que hacemos más “eco” y sentimos que “nos calza” como anillo al dedo”

Hay factores genéticos que nos definen, pero también factores sociales, ambientales, históricos y familiares que nos modelan y modelan nuestra conducta, pensamientos, creencias y emociones. “La epigenética actúa como puente entre los genes y el ambiente”.

“…hoy sabemos que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente psicosocial en el que vivieron pudieron afectar a sus descendientes, incluso décadas después…” Doctor Fabio Celnikier. (Epigenética)

Las experiencias, traumas, abandonos, circunstancias de extremo estrés afectan al ser humano, pero también conocemos que nuestras células son plásticas, responden al aprendizaje durante toda la vida. Podemos aprender a ser personas más resilientes. Esta cuestión tiene importantes implicaciones, en educación y en el tratamiento de personas que han pasado por situaciones críticas y traumáticas. Individuales y personales o colectivas. Maltrato, violación, abusos, atentados, tortura,… Según los investigadores la capacidad de resiliencia ante la vida se aprende y se fortalece con las experiencias, el cuidado emocional y el establecer lazos afectivos de calidad. Son primordiales en la primera infancia, pero por suerte también cuentan los vínculos que establecemos a lo largo de nuestra existencia.

“… como Boris Cyrulnik digamos que la felicidad no es un estado sino una aventura. Para alcanzarla hay que “desatar las velas y lanzarse a navegar…” Diana Paris. Mandatos Familiares.

Helga Weissová es otra mujer superviviente, otra resiliente. Ha sido llamada la niña que pintó el Holocausto. Sobrevivió a los campos de internamiento y de exterminio de Terezin, Auschwitz y Mauthausen. En 1941, vivía en Praga, contaba tan solo 12 años cuando fue deportada junto a su familia al gueto de Terezin. Posteriormente será transportada, si, como ganado a los barracones de Auschwitz, Mauthausen y Freiberg. Allí pasaría los siguientes 4 años de su vida. Viviendo el horror de no ser ya persona. “Seres humanos” que trataban a otros seres humanos con monstruosa, extrema y desoladora crueldad. Era una adolescente que se enfrentó a uno de los traumas que dejan a una persona, sobre todo a una niña, marcada y herida para siempre.

Helga Weissová.
Helga W.

” Un muñeco de nieve fue lo último que Helga Weissová pintó como niña ajena al horror, según cuenta ella misma. La frontera de una blanca infancia feliz con gorro, nariz y botones.” Helga Weissová: la niña que pintó el Holocausto. Jesús Ruiz Mantilla. El País.

Se salvó de los campos de exterminio nazi. ¿Cómo pudo? ¿Qué o quienes la sostuvieron? Ella misma lo cuenta en la entrevista “…su padre le dio un consejo: “pinta lo que vés”. Y lo que escrutó a partir de esa fecha fue la muerte al acecho en todos los barracones en los que “vivió””. Actualmente tiene casi 90 años y reside en su ciudad natal, Praga. Cuenta que es plenamente consciente de su suerte y de la buena salud que disfruta. Fue una de las 100 niñas y niños supervivientes del gueto de Terezin. Por allí pasaron más de 15.000 menores de 16 años, junto a sus familias. Helga se salvó porque pudo expresar mediante la pintura y la escritura las terribles circunstancias en las que vivió cuando era una niña. También hubo personas junto a su madre que la cuidaron física y afectivamente, preservándola a ella y a otras criaturas. Explica que dos presos políticos españoles, José Rasal Rio y Manuel Obatlero Dominiguer las ayudaron y las cuidaron con extrema sensibilidad. Después de la guerra los buscó sin éxito y no ha sido hasta hace poco tiempo que ha conocido a la familia de José Rasal.

El apego, las “pasarelas afectivas”; explica Diana Paris, que establecemos las personas y la expresión de las emociones, negativas y positivas nos ayudan a trascender el horror, las situaciones traumáticas, críticas, que nos causan tanto dolor y sufrimiento. “…Hice de la literatura mi alimento y de la oportunidad de sanar con palabras, mi tarea…Planté un limonero y un naranjo. Nunca tuve un puesto de castañas como Mariuca, pero siempre me vi recompensada como el personaje: ante la adversidad supe hallar “pasarelas afectivas” de donde sostenerme, por eso transmito el inmenso poder sanador de la resiliencia”

Margot Wolk, la catadora de Hitler

Margot Woëlk, también es una muestra de la capacidad de resilencia del ser humano. Su “crimen”, no seguir los dictados de la sociedad nazi. Se negó a formar parte de la Liga de las chicas alemanas, una institución semejante a las Juventudes Hitlerianas, pero en versión femenina para promocionar y promover el papel de amantísima madre y esposa del Regimen Nazi. Parir y criar cachorros para el sistema. Fue destinada junto con otras 15 mujeres a probar los alimentos que el fuhrer ingería. Como un emperador cobarde y paranoico. …”A Wöelk la recogían en un autobús todos los días de la residencia de su suegra. La cata se llevaba a cabo de 11 a 12 en punto. Los platos se disponían en una habitación sobre una gran mesa de madera. Platos con verduras, salsas, fideos y frutas exóticas, donde era catada. Del artículo «Hitler y las mujeres. La historia de Margot Woëlk» por Teresa Domínguez @letra_escarlata

Sobrevivió a las catas de Adolf Hitler. No pudo tener hijos debido a las continuas violaciones por parte de los nazis y del ejército soviético. Es también una superviviente, no fue envenenada en el lugar de otro. Superó los traumas que le provocaron tantas vejaciones y abusos sexuales y pudo reunirse con su marido Karl finalmente. Las otras 14 mujeres que cataban la comida del dictador fueron asesinadas por soldados soviéticos. Margot no habló de los peores años de su vida, según explica hasta diciembre de 2012, tenía 95 años cuando lo hizo. Nunca és tarde.

«No existen alternativas a la verdad, es decir, a enfrentarnos con nuestra historia personal o colectiva. Solo si conocemos nuestra historia estaremos a salvo de la autodestrucción». Alice Miller

Enlace de interés

Por @AsuncionLenBar2

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