Los asesinados se cuentan por miles y miles, lo peor es que la mayoría son civiles, con la excusa del derecho a la defensa, la comunidad internacional está permitiendo el genocidio de toda una población hacinada en una cárcel a cielo abierto que en estos momentos está siendo destruída junto a su población. ¿Donde está el respeto a los Derechos Humanos de estas personas? ¿El respeto a las Resoluciones Internacionales?
Teresa Domínguez

 

 

 

 

 

Publicado en Nueva Revolución el 22 diciembre de 2023


Here in Gaza. Idea and direction IG @ashrafsamaan.1 Implementation and drawing IG @khalid._mohammed1 Khalid Sama’n, Palestine

Los asesinados se cuentan por miles y miles, lo peor es que la mayoría son civiles, con la excusa del derecho a la defensa, la comunidad internacional está permitiendo el genocidio de toda una población hacinada en una cárcel a cielo abierto que en estos momentos está siendo destruída junto a su población. ¿Donde está el respeto a los Derechos Humanos de estas personas? ¿El respeto a las Resoluciones Internacionales? (Con la gentileza de las ilustraciones del artista Kalid Sama’n y las fotos de Ashraf Samaan.)

Here in Gaza. Idea and direction IG @ashrafsamaan.1 Implementation and drawing IG @khalid._mohammed1 Kalhid Sama’n #gaza #palestine

 Allá por 2021, escribí una columna en Nueva Revolución con fragmentos de cartas desde Gaza, entonces la franja estaba de nuevo siendo atacada por Israel, mi amigo Ashraf, me escribió desesperado, el primer mensaje escueto: «Gaza Under Attack now Teresa». Y como dije, la eterna agresión israelí a los palestinos, una cárcel a cielo abierto, cuyo firmamento brilla por los constantes ataques de los misiles contra su gente. Entonces Ashraf me preguntaba que por qué Israel mataba a niños inocentes, que qué habían hecho esos niños. Israel bombardeaba casas estando sus propietarios dentro. Y lo sigue haciendo.

Decía que en Gaza la muerte está por todas partes, y me preguntaba entonces que por qué los niños de Gaza viven guerras y los niños del mundo viven en paz. Una y otra vez. La normalización de este terror que viven cada día, afirmaba, es una traición. Esperan la muerte en cualquier momento, me decía, no es posible describir cómo se sienten, repite una y otra vez, de hecho yo ya no sé ni cómo preguntarle como está. He visto fotos de su entorno, y de sí mismo, que no podría describir ni con palabras sin ser morbosa. Es el trauma físico y psicológico para un pueblo devastado, para las madres, para sus hijos, para unos jóvenes que no ven futuro alguno, para los niños que ya ni saben jugar en las calles. En tiempos de paz las familias comen lo que pueden, por falta de alimentos debido a las difíciles y trágicas condiciones en las que viven. En estas familias, la inseguridad alimentaria, el agua y los cortes de la electricidad son una preocupación habitual.  Los jóvenes se están suicidando por la falta de trabajo, por desesperanza. «Hay gente muerta caminando por las calles«, una metáfora que explica bien la situación que viven. Se calcula que el 38% de los jóvenes de la Franja han considerado el suicidio al menos una vez.

Sólo tenía 17 años, cuando hablamos por primera vez, hoy tiene 26, fue en tiempos de la llamada «Operación Margen Protector» en 2014, otra «acción militar» israelí contra los palestinos. Hacía dos años que la Franja de Gaza fue duramente bombardeada en el marco de la Operación Pilar Defensivo en la que más de 150 palestinos murieron y 1.200 resultaron heridos. En julio de 2014 comenzó un nuevo asalto a la Franja en la que fueron asesinados cerca de 2.000 palestinos, la gran mayoría civiles, frente a  setenta israelíes.

Los asesinados se cuentan por miles y miles, lo peor es que la mayoría son civiles, con la excusa del derecho a la defensa, la comunidad internacional está permitiendo el genocidio de toda una población hacinada en una cárcel a cielo abierto que en estos momentos está siendo destruída junto a su población. ¿Donde está el respeto a los Derechos Humanos de estas personas? ¿El respeto a las Resoluciones Internacionales? E Israel podrá seguir apelando a su tierra, a la defensa de su país, pero la guerra de la opinión pública la han perdido. Porque Palestina seguirá siendo Palestina, aunque legalmente aún no exista. No podrán jamás borrar su existencia como tierra, ni como pueblo. Y eso es lo que les llena el alma de odio.

«Esto no es vida. La muerte está en todas partes. «No hay seguridad ¿Sabes?» «Espero ser un hombre de provecho, ¿Sabes?» «Nunca he vivido mi vida, ¿Sabes?». «Gaza es hermosa cuando está en calma.»

Hoy, según EFE, en los 75 días de guerra, más de 20.000 personas, de ellas 8000 menores, han sido asesinados por los bombardeos de Israel. Ante esta crueldad, además pide detener la financiación para la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. A todo ello hay que sumar que unos 6.700 cuerpos permanecen atrapados bajo los escombros, 70 % civiles, y más de 52.600 personas heridas. Más de un millón de desplazados.

Nueva carta desde Gaza

Con la gentileza de las ilustraciones del artista Kalid Sama’n y las fotos de Ashraf Samaan.

Gaza 20 de diciembre de 2023

Ashraf from Gaza – Ashraf desplazado de Gaza

«Soy Ashraf Semaan, soy de Gaza, Palestina, tengo 26 años. Obtuve una licenciatura en trabajo social en la universidad y, durante mi especialización, estudié psicología y sociología.

Tuve un éxito notable en el tratamiento de comportamientos de niños en el espectro autista utilizando la técnica de psicodrama.

Mi sueño era estudiar un Master en la Universidad de Estrasburgo en Francia, especializándome en psicología clínica. Después, me inscribí en la Universidad de Lorraine en la ciudad francesa de Metz para aprender el idioma francés.

En el transcurso de mi educación, tuve la oportunidad de estudiar a distancia en la Universidad de Estrasburgo en Francia para obtener un Master en psicopatología clínica. Sin previo aviso, la guerra estalló el 7 de octubre, justo cuando iba a enviar mis documentos al consulado de Jerusalén para completar mis trámites y realizar mi sueño.

El sueño se desvaneció desde Francia hasta el extremo sur de la Franja de Gaza, la parte sur de Palestina. No había imaginado que sería un refugiado palestino en ese momento, en lo que se llama un desplazamiento forzado.

A partir de ahí, comenzó la historia del dolor, cuando la guerra israelí comenzó con todas sus normas militares, golpeando las infraestructuras, apuntando a civiles indefensos y desplazando a los que quedaban de sus hogares en el norte de Gaza hacia el sur.

El «canon» o «Al_Dakhona» (encender el fuego con madera) esta es la única manera en Gaza, Palestina, de cocinar los alimentos después de la inexistencia el gas debido a la guerra.

Empezamos a caminar a pie una larga distancia. Nuestras penurias comenzaron con el izado de banderas blancas por miedo a que los israelíes nos atacaran, en medio de la atmósfera de miedo y tensión que se reflejaba en nuestros rostros pálidos. Apenas habíamos caminado cuando escuchamos los ruidos de cañones disparando hacia nuestros cementerios. Aquellos que murieron, murieron, y aquellos que resultaron heridos, resultaron heridos, y no podíamos hacer nada al respecto. Hacer algo según las órdenes militares como si estuviéramos viviendo el Día del Juicio.

Después de sufrir más de 12 horas de caminata, llegamos a la zona sur (Khan Yunis). Después de la segunda fase de la guerra, que Israel inició con su entrada terrestre en la región de Khan Yunis, la tristeza, el miedo y la tensión regresaron cuando el ejército israelí exigió la evacuación de Khan Yunis, ya que era una zona de combate, y el desplazamiento a la región de Rafah.

De hecho, el tercer campamento se levantó en el barrio saudita al oeste de la ciudad de Rafah, entre la esperanza y la muerte.

Aquí, espero mi destino en una pequeña tienda que expresa la magnitud de mi tragedia cuando me mudé del norte de Gaza hacia su centro y luego hacia el sur de Gaza en sus dos regiones, soñando con abrir una nueva puerta y mirando a través de su agujero un sueño que me gustaría realizar, o morir bajo mi tienda.

Ashraf Samaan

No sabe nada de su familia, hermanos, hermanas, amigos, madre, sobrinos. Muere cada día, son sus palabras literales, está solo en la vida, solo en su tienda, solo en el mundo, como tantas mujeres, hombres, niños, niñas, que se quedaron sin hogar y se vieron obligados a ser desplazados, refugiados, muertos en vida, en su propia tierra. Otros, ni siquiera pueden contarlo. Les hemos abandonado a su suerte desde hace tanto. Me pide que no le olvide. Que difunda su voz. Sus sueños y ambiciones se han acabado en Gaza, su casa fue demolida y se quedó sin hogar, yo misma vi en 2021, como fue destruida la de su hermano. Hoy Ashraf vive solo en una tienda de campaña.

Y entonces siento una profunda desazón, y no sé qué decir, y me avergüenzo como ser humano, no encuentro palabras de consuelo, ni de aliento. Me siento impotente.

Primeras «Cartas desde Gaza».

Teresa Domínguez

Imagen de portada «Here in Gaza«. Idea and dirección Ashraf Samaan, ilustraciones de Khalid Sama’n Palestina.

I am from Gaza and my house was demolished. I am homeless and I want your help in achieving my dream of traveling and learning in France. Soy de Gaza y mi casa fue demolida y estoy sin hogar y necesito ayuda para lograr mi sueño de viajar y seguir estudiando en Francia. Puedes ayudar a Ashraf a cumplir su sueño de poder terminar sus estudios en Francia a través de este link de donación