No me cuentes cuentos, de Navidad

Publicado en Nueva Revolución

Publicado en @RedFICP

Teresa Domínguez

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Yannis Antonopoulos

Soy afortunada, acabo de pedirle a Alexa que me ponga algo de música de James Rhodes, los rayos de sol entran por el ventanal, Mei está a mis pies, y el aroma a café de la taza despierta mis sentidos, me quedo absorta, me vienen a la cabeza miles de recuerdos, sin embargo, no consigo recordar demasiadas escenas de navidad de mi infancia, salvo una. Mis padres habían emigrado a Francia, donde nací, hacía poco que habíamos dejado el barracón de lata, para empezar a vivir de alquiler en una casa de ladrillos. Y ya no hacía tanto frío. Tenía que ser muy pequeña, iba a la maternal, y mi padre estaba aún con vida. Recuerdo que hice de San José en el portal de Belén. Llevaba una jaula con un pajarito, en la mano. Sí, aquella escena en la que huyen de Herodes, y encuentran asilo en  Belén, en un cobertizo.

Aquella noche de navidad, de madrugada, recuerdo que me dirigí a la cama de mis padres, y me colé entre ellos, bajo las sábanas, estaba asustada, y sin poder conciliar el sueño, con los ojos bien abiertos en la oscuridad, escuchaba ruidos en el salón, estaba aterrada, tenía que ser él, mamá y papá estaban a mi lado.

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Michalis Kountouris
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Cuentos Viajeros

… ya no podían vivir más en sus hogares, y llenos de coraje, miedo y esperanza atravesaron desiertos y mares. Algunos caminaban días, algunos caminaban meses o años, y cuanto más se alejaban del horror y más cerca creían estar de un lugar seguro en el que vivir en paz, descubrían cansados que nadie quería abrirles las puertas. De hecho siguen esperando que se abran los muros de la indiferencia algún día.

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Dimitris Georgopalis

“Todos somos migrantes, todos somos refugiados, estamos de paso en algún lugar. Pensemos en cómo nos gustaría que nos trataran, si fuésemos migrantes”.  Yo-Yo Ma,

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Alberto Hugo Rojas. Refugee Camp Lesvos. 24 diciembre 2017

El año pasado mi amigo Alberto Hugo Rojas, reportero gráfico, en su periplo para el desarrollo de su proyecto y ONG » Paz en Construcción» decidió compartir estos días de navidad en un campo de refugiados. Cena con huevos duros, pan y té, así recibió una familia kurda iraquí, en su simple caseta de campaña a Alberto, en un verdadero ejemplo de humanidad. Contaba que en Grecia, en la Isla de Quíos, las madres intentan calmar a sus hijos mojados tras ser rescatados del Mar Egeo en una peligrosa travesía desde Turquía. Las mujeres refugiadas son un verdadero ejemplo de coraje; hacen cola para comida, ropa o medicina, sufriendo junto a sus hijos, familia o solas, las terribles condiciones en las que viven en los campos de refugiados de Europa.

El drama de las mujeres migrantes es prácticamente invisible, expuestas en las rutas a agresiones sexuales, explotación y muerte. Sin embargo, la realidad en los campos de refugiados, ya en Europa, no es mucho mejor. Un ejemplo de ello es el de Moria, con casos de violaciones y abusos que causan temor cada noche hasta el punto de que no van al baño o esconden que tienen la menstruación, con el riesgo de padecer enfermedades ginecológicas. “Madres que cargan agua cada día y son capaces de lo imposible por proteger a sus hijas e hijos”. La violencia machista es una realidad diaria que no ocupa titulares y que, además, la sufren miles de mujeres en Europa y millones en los países en guerra o en las rutas de huida en busca de un futuro mejor.

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Vangelis Papavassiliou

En Grecia viven muchos niños refugiados y especialmente, menores de edad no acompañados, un total aproximado de 3.300, se contabilizaban hasta diciembre de 2017. Unos 1.800 no están registrados.

En toda Europa son más de 100.000 los menores solos y es importante recordar los 10.000 niños refugiados desaparecidos en nuestra Europa de los Derechos Humanos, según datos de la Europol publicados en enero de 2016. Además Missing Migrants Project rastrea incidentes que involucran a migrantes que murieron o desaparecieron en el proceso de migración hacia un destino internacional. Desde 2014 casi 18.000 personas han muerto o desaparecido en las aguas del Mediterráneo, huyendo de conflictos o de la pobreza. Un total de 22.900 en el mundo entero a día de hoy. Nuestra gran fosa común.

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Sophia Mamalga

“Recuperar los Derechos Humanos es un reto para todos este nuevo año, pues están muertos y enterrados en Europa, lo veo en cada paso y lo siento en la desesperación de los refugiados, sufriendo un verdadero infierno”. Alberto Hugo Rojas.

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Dimitris Dimarelos

La pobreza y desigualdad entre los se­res humanos. La paz siempre amenazada, las guerras movidas por intereses de terceros, la degradación de la naturaleza mientras se cumplen 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, promulgada en 2007, que garantiza el derecho de asilo.

Igual tendríamos que cuestionarnos el papel de algunas Instituciones, Naciones Unidas y el conglomerado de agencias que con subvenciones de todos los estados, respalda y financia actividades que van contra el espíritu de la misma declaración. Agencias que apoyan de forma implícita los vientres de alquiler, como “El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OHCHR) presionando a gobiernos de países en desarrollo para que legalicen la maternidad subrogada. Agencias como UNAIDS, que se ve salpicada por el escándalo luego de que un informe de expertos arremetiera contra el liderazgo de la agencia por no abordar sistemáticamente el abuso y el acoso sexual. Suecia dijo el miércoles que suspende su apoyo a ONUSIDA hasta que su director ejecutivo sea destituido. La ONU también prometió ‘tolerancia cero’ ante las más de 2000 denuncias contra Cascos Azules y otro personal de la ONU por abuso y explotación sexual en todo el mundo. De las que más de 300 son de víctimas menores. Y esto después que se descubriera la investigación interna que la revista Foreign Policy reveló sobre posible encubrimiento de denuncias.Un tribunal convocado por Ban Ki Moon llegó a la conclusión de que funcionarios, encabezados por la jefa del Gabinete, habían intentado ocultar estos abusos.

Rick McKee / Augusta Chronicle

Llámenme pesimista, más bien realista. Estas navidades no creo que mejoren las cosas en el mundo, estamos llenos de buenas intenciones, pero todo seguirá igual. A menudo, cuando pensamos en «Derechos Humanos», no pensamos que vaya con nosotros, sino que se trata de una responsabilidad ajena. La realidad de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es que es una carta que todos los seres humanos tenemos la obligación de respetar diariamente. Hay tantas oportunidades que podemos llevar a cabo para restaurar la dignidad de los demás sin juzgarlos ni por su aspecto, ni por su religión, ni por su sexo. Podemos mejorar en nuestra familia, en nuestro entorno, en nuestra comunidad, en nuestro trabajo, y por ende en nuestro país.

Dice Aída Bueno Sarduy, doctora en antropología social y cultural, en una imprescindible entrevista de Sara Beltrame, que existen otras formas de pensar la vida. Otras maneras de vivir incluso más felices. Y que nuestra visión eurocentrista ha provocado la anulación de otras perspectivas, y otras realidades.

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Tasos anastasios

No me cuentes cuentos, de Navidad

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Michalis Kountouris

¿Qué podemos hacer esta navidad? Yo, grito Pico Rojo, y también que soy mi propia guardiana, y que dejen de esclavizar a las mujeres saudíes. Grito a los miércoles blancos, y contra el uso obligatorio del hijab. Grito cuéntalo, yo sí te creo, y me too. Grito no es no, y que no es abuso, es violación. Grito contra la violencia machista y para que pare el cómputo de asesinadas. Grito que sea ley, aborto legal ya, con el lema de mis hermanas argentinas, para que sea ley en el mundo entero. Grito que se acabe el matrimonio infantil, y la mutilación genital femenina. Grito contra la prostitución y la trata, grito contra la esclavitud. Grito contra el turismo sexual de países ricos a países pobres. Grito contra el turismo reproductivo, compra-venta de seres humanos, contra los vientres de alquiler, porque No Somos Vasijas. Grito contra el abuso sexual y el trabajo infantil. Grito contra el genocidio femenino en la India y contra el Sistema Aadhaar. Grito por los refugiados, contra las guerras y las ventas de armas. Grito contra la pobreza, la precariedad laboral. Grito por la libertad de expresión, y porque el arte nunca puede ser delito. Grito contra la violencia de los ricos, una violencia invisible, hoy son 85 personas, el año que viene serán 60, los que posean la mitad de la riqueza del planeta. Grito contra la desigualdad, origen de tanto sufrimiento.

Y el 18 me iré a una zambomba, será a las 10 de la mañana, acompañaremos a Manuela Vargas, la Kelly jerezana, que lleva más de 80 días acampada a las puertas del Hotel Tierras de Jerez, la empresa en la que trabajó más de quince años no le paga, por despido improcedente, indemnización y retrasos de dos años. “No me voy a mover de la puerta del hotel hasta que cobre mi dinero”.

Los pequeños gestos son mucho más efectivos que los grandes discursos.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=42&v=jcvONHDUvww

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”
Inspírate:
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Salvavidas de Papel: es un libro de relatos de producción colectiva.

Un grupo de personas, a los que une el amor por las letras, con muy pocos medios, ha escrito este libro cómo homenaje a esas valientes personas que «siembran esperanza en las inhóspitas aguas en las que han convertido nuestro Mediterráneo.»

Todos los beneficios son íntegros para Proactiva Open Arms. Una ONG que se entrega de forma desinteresada a proteger las vidas de quienes huyen de la guerra, el hambre o la persecución en el Mediterráneo central. Este es el cuento de mi amiga Mayte .

Captura de pantalla 2018-12-14 a las 16.41.25Cuentos Viajeros: Un proyecto colectivo de solidaridad.

En él han participado personas de muchos lugares del mundo. Un libro de historias que cuentan niños refugiados en Grecia, una creación de la periodista brasileña Debora de Pina Castiglione y su hermana Beatriz. Con la idea de conseguir fondos para que los niños dispongan de vivienda alternativas a los campamentos. Cinco ilustradores profesionales ayudaron a dar vida a las historias.

large_wvis5he5uj«Paz en Construcción» Tu donación como teamer para “Paz En Construcción”, ayuda en la realización de los trabajo en zonas de conflicto, que nutren el proyecto educativo, así como los retos y objetivos de la ONG, para visibilizar las realidades y situaciones que no se cuentan. Tu ayuda de solo 1€ al mes, sumada a otras, apoya también a finaciar otros proyectos locales que necesitan ayuda urgente.

cropped-logo-e1473697738861-300x300Alegría Sin Fronteras: Trabaja en el terreno en hospitales, son un claro ejemplo de la gran labor que llevan a cabo por la salud de las mujeres y sus hijos. En Alegría Sin Fronteras tienen como objetivo último el empoderamiento de las poblaciones con las que trabajan, desarrollando distintos proyectos. Tu donación de 1€ para poder seguir alimentando y cuidando vidas.

Captura de pantalla 2018-12-15 a las 10.22.02Solidarios Sin Fronteras: Por 1€ al mes alimenta, educa y protege. En Yemen 83% de la población no tiene nada. Muchas niñas dejan la escuela y se dan en matrimonio pensando que así las alimentarán. Su vida es un infierno; abusos, violaciones, embarazos. Si la escuela alimenta las familias las llevan. Damos CADA DIA desayuno (leche, pan, huevo, queso y fruta) a 525 niñas para que vayan al colegio, educarlas y protegerlas.

Las ilustraciones que acompañan esta columna sin ánimo de lucro, han sido realizadas por los artistas griegos mencionados y  fueron publicadas en Daltsantiri en 2016. «Los dibujantes pintan la navidad de los refugiados

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