Elecciones en Ruanda, Shima Diane Rwigara ¿Conseguirá por fin una mujer destronar a Paul Kagame?

Teresa Domínguez

 

 

 

 

 

 


Rwigara se presenta para presidir Ruanda. Ya se enfrentó a Paul Kagame en 2017 pero su candidatura fue rechazada por la comisión electoral debido a supuestas falsificaciones.

Por Teresa Domínguez | 14/05/2024 Publicado en Nueva Revolución Periodismo Alternativo

El próximo 15 de julio se celebran nuevas elecciones en Ruanda. Paul Kagame lleva tres legislaturas consecutivas ganando las elecciones, y aspira a un cuarto mandato. Quizá sea el momento del cambio, aunque los pronósticos son que todo seguirá igual, después de tres legislaturas, acusado de autoritarismo, de violar la libertad de expresión y reprimir a todo tipo de oposición, lleva en la presidencia desde el año 2000. Ahora una mujer vuelve a intentar postularse a candidata.

Shima Diane Rwigara

«Un nuevo capítulo para Ruanda comienza ahora. ¡Juntos haremos historia! Únanse a mí ,mientras me postulo para presidenta» así lanzó su mensaje en X, hace 6 días, junto a la palabra «Twagiye» ( «vamos» en kinyarwanda), Shira Diane Rwigara, para las próximas elecciones.

Rwigara se presenta para presidir Ruanda. Ya se enfrentó a Paul Kagame en 2017 pero su candidatura fue rechazada por la comisión electoral debido a supuestas falsificaciones. Decisión criticada por gobiernos occidentales y grupos de derechos humanos, entre otros Amnistía Internacional.

Mientras, a Paul Kagame, al que se le atribuye el desarrollo de Ruanda, el famoso «milagro ruandés», se le acusa con asiduidad de violar la libertad de expresión y reprimir a todo tipo de oposición. Lleva en el cargo desde el año 2000, donde obtuvo más del 90% de los votos en las elecciones tres presidenciales celebradas desde entonces.

Diane Rwigara, hija de un importante empresario ruandés que en la década de 1990, financió en gran medida al Frente Patriótico Ruandés (FPR) de Paul Kagame, antes de que derrocara al poder extremista hutu en julio de 1994, poniendo fin al genocidio, puso distancia con el partido FPR tras la muerte de este en febrero de 2015, dudando de la versión de su muerte por accidente de tráfico, que ella denunció como “asesinato”.  Diane se ha pronunciado en repetidas ocasiones contra la injusticia y la opresión bajo la gobernanza de Kagame.

El 3 de mayo de 2017, Rwigara anunció su intención de presentarse a las elecciones presidenciales, y prometió trabajar para erradicar la pobreza, establecer un seguro sanitario universal y defender la libertad de expresión,  72 horas más tarde, se filtraron fotos suyas desnuda en un aparente intento de humillarla e intimidarla.

El 7 de julio del mismo año, la Comisión Electoral Nacional la descalificó de las elecciones por motivos técnicos, alegando que había utilizado firmas falsificadas en su candidatura presidencial y que solo había presentado 572 firmas válidas en lugar de las 600 requeridas. Asuntó que ella negó pues había presentado 958 firmas, a las que se sumaron otras 120. No fue la única, otros dos candidatos también fueron descalificados, lo que llevó a la comunidad internacional a criticar tales decisiones, incompatibles con una democracia que no esté sometida a un «clima de miedo y represión».

Detención:

El 30 de agosto de 2017, Rwigara fue detenida en su domicilio investigada por falsificación y evasión fiscal. Su familia denunció su desaparición, afirmando que unos desconocidos armados y vestidos de paisano la habían retenido a punta de pistola mientras registraban la casa, pero la policía negó que hubiera sido detenida. En agosto de 2018, #FreeDianeRwigara fue el hashtag usado por los keniatas en twitter para pedir a Kagame que la liberara. Y el 5 de octubre de 2018, un tribunal ordenó poner en libertad bajo fianza a Rwigara y a su madre, Adeline Rwigara, esto se produjo unas semanas después de la puesta en libertad anticipada de 2140 condenados.

Sentencia absolutoria
Finalmente, el 6 de diciembre de 2018, un tribunal de tres jueces del Tribunal Supremo de Ruanda absolvió a Shima Diane Rwigara y a su madre, al considerar que todos los cargos eran «infundados». El tribunal consideró que Rwigara estaba ejerciendo su derecho a la libertad de expresión al criticar al presidente y que no incitaba a la violencia. Su madre fue absuelta de los cargos de promover el sectarismo, la división étnica e incitar a la violencia. Rwigara se dirigió a los medios de comunicación dentro de la sala del tribunal y declaró:

«Espero que esto signifique que la persecución a la que mi familia y yo nos hemos enfrentado ha terminado y que tengo libertad para decir lo que pienso. Eso es por lo que seguiré luchando en todo el país».

Aunque la Fiscalía Nacional presentó un recurso de apelación, la fiscalía de Kagame, siguiendo instrucciones del Ministerio de Justicia, retiró el recurso contra su absolución. Y este año se presenta a elecciones.

Victoire Ingabire. Prisionera de conciencia.

La opositora Victoire Ingabire, que había anunciado su intención de presentarse este año, no podrá hacerlo después de que un tribunal rechazara en marzo su solicitud de restablecer sus derechos civiles, de los que había sido despojada tras una condena en 2013, en particular por «minimizar la Genocidio de 1994”, y poder así presentarse a las alecciones. Ingabire es víctima de violaciones de derechos humanos.

Esta es su declaración sobre la decisión del Tribunal Superior de Ruandade 13 de marzo con respecto a su solicitud de rehabilitación. Una decisión que ha apelado el 30 de abril. La Sra. Victoire Ingabire Umuhoza inició un procedimiento ante la Corte de Justicia de África Oriental (EACJ), para obtener un fallo contra la negativa del Estado ruandés a restablecer sus derechos cívicos, incluido el derecho a presentarse a las elecciones previstas para tendrá lugar en Ruanda en julio de 2024.

 

Victoire Ingabire, economista y activista ruandesa, presidenta de las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU), coalición de grupos de ruandeses exiliados de la oposición que cuenta con una gran base de miembros activos en Ruanda, Europa, Estados Unidos de América y Canadá, presentó su candidatura a las elecciones de Ruanda en  agosto de  2010, pero en el último momento fue arrestada y condenada a una pena de prisión de 15 años en la Cárcel Central de Kigali, fue acusada de incitar al terrorismo y de ser una amenaza para la seguridad nacional.

En 2012 fue nominada al Premio Sakharov para la Libertad de Pensamiento en el Parlamento Europeo. En 2019 obtuvo el Premio Derechos Humanos (APDHE), compartido con Nora Morales de Cortiñas, psicóloga social, militante y defensora de los derechos humanos argentina, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo. Ingabire ha participado activamente en el  Inter-Diálogo ruandés (AIIDR) celebrado en Barcelona, en 2004, 2006 y en abril y mayo de 2009. Su objetivo siempre fue introducir en Ruanda un sistema de leyes que se cumplan y un estado constitucional donde los estándares de democracia internacionales sean respetados y donde el nacionalismo  sea la piedra angular de todas las instituciones públicas.

Ha estado encarcelada en la Prisión Central de  Kigali  con cargos por ser considerada «una amenaza para la seguridad nacional». Según el diario, The New Times, el 14 de septiembre de 2018, el Presidente Paul Kagame ejercitó su prerrogativa de piedad y liberación temprana concedida a Victoria Ingabire, así como a otros 2140 condenados. Victoria, histórica opositora al régimen de Kagame, es fundadora del partido Democracia y Libertad para Todos. Para esta política, el Parlamento de Ruanda es un gran teatro:

“Sirve para aclamar las decisiones del presidente y su partido”

Ruanda y el feminismo

Juliette Karitanyi, feminista, activista por los derechos de la mujer, asegura que la perspectiva de género que adoptó en su momento Ruanda también ha actuado como medida preventiva contra el odio. Además, según esta líder feminista, pese a que en los hogares aún predomina esa vetusta noción de “cabeza de familia encarnada por el hombre”, las nuevas generaciones de ruandesas “tienen referencias y entienden que pueden destacar en cualquier campo”.

Aupar a la mujer a puestos de liderazgo tras el genocidio tuvo, en primer lugar, motivos “demográficos, puramente prácticos”. Tras la muerte violenta de entre 800.000 a un millón de seres humanos (hombres en su gran mayoría), en un país con una población de unos siete millones, y la cárcel o el exilio para muchos otros, la presencia femenina en la población era más importante. Algunas cifras hablan de una población compuesta en un 70% por mujeres a mediados de los años 90.

Desde 2003, Ruanda es el país africano líder mundial en representación parlamentaria femenina gracias en parte a un sistema de cuotas. Para algunos, «el feminismo» nació de las consecuencias del genocidio, para otros, es solo una campaña de marketing diseñada por un régimen autoritario.

El 7 de abril de 2024, como cada año, se honró al millón de personas que perecieron en el genocidio contra los tutsis en Ruanda y se reflexionó sobre el sufrimiento de los que sobrevivieron. A lo largo de la historia, la violación se ha utilizado como arma de guerra en los conflictos bélicos. En el caso concreto del genocidio de Ruanda, hay que recordar que, además de la muerte violenta de un millón de seres humanos durante el genocidio, aproximadamente 500.000 mujeres y niñas fueron violadas. Muchas de ellas asesinadas después. Según AVEGA, la asociación que defiende los derechos de las viudas del genocidio, se calcula que casi el 70 por ciento de estas víctimas contrajeron el VIH. La inmensa mayoría de los delitos de violencia sexual quedaron impunes.

Física y moralmente devastada, Ruanda quiso renacer con «voluntad feminista», igualitaria (por etnia, religión y sexo). En los últimos años, después del genocidio, el gobierno de Kagame ha llevado a cabo estrategias y políticas nacionales para promover una igualdad, al menos aparente. No en vano, en la actualidad, Ruanda es el país que cuenta con el mayor número de mujeres en el parlamento en todo el mundo, donde las mujeres ocupan el 64% de los escaños. Asimismo, la Constitución ruandesa prohíbe todas las formas de discriminación contra la mujer en todas las esferas de la vida.

Victoria Ingabire, opositora al régimen de Kagame descarta que las diputadas puedan ejercer en Ruanda un genuino papel transformador.

“Básicamente, sirven para que se nos conozca como el país con mayor representación parlamentaria femenina del mundo”.

Pero una lectura alternativa de la situación habla de una astuta operación de marketing diseñada por un estado autoritario. Una estrategia para atraer inversiones y hacer atractiva la marca de una nueva Ruanda: a la vanguardia del feminismo, civilizada y respetable. Algunas expertas admiten que las dos versiones tienen su dosis de verdad.

La Unión Inter-Parlamentaria (IPU por sus siglas en inglés), una organización fundada a finales del siglo XIX, publica cada mes su ránking de representación femenina en los parlamentos de todo el mundo. En su última clasificación de abril 2024, solo tres países tienen una mayoría de mujeres diputadas. Lidera la clasificación Ruanda, como ocurre desde 2003. El segundo y tercer puesto corresponden respectivamente a Cuba y Nicaragua.

El listado de la IPU es muy sorprendente, también tiene mucho de irónico. Por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos comparte actualmente el quinto lugar con Andorra y Namibia. España está en el puesto 19. Sin embargo, en su Democratic Index de 2022, The Economist situó a Ruanda en el puesto 126 entre un total de 167 países.

Y es que muchos hombres han visto esta nueva fase de llamada «igualdad» como un desafío para cumplir sus roles de género tradicionales  y se han sentido devaluados, a pesar de los programas implementados por el gobierno ruandés para abordar las normas socioculturales y los estereotipos de género. .

Violencia de Género:

Ruanda cuenta con una Ley de Violencia de Género desde 2008, que protege los derechos de las mujeres y condena todas las formas de violencia basada en lo que como conocemos «violencia de género», ejercida por parejas o exparejas, incluyendo la violación conyugal. Y a través del programa Isange One Stop Center (IOSC), coordinado por el Ministerio de Género y de Promoción Familiar, el gobierno ofrece servicios psicosociales, médicos, policiales y legales gratuitos a personas adultas y menores supervivientes de violencia machista y de abuso infantil.

Pero a pesar de contar con una legislación muy favorable, la cultura del silencio permanece en el país y la asistencia legal a las víctimas sigue siendo limitada debido a diversos factores como el temor a la vergüenza y al estigma que pueden sufrir las víctimas de la violencia sexual en la comunidad o en su propia familia tras denunciar una violación, un acto de violencia, y eso sumado al miedo al perpetrador y la dificultad para demostrar los hechos, y por ende poner las denuncias ante los tribunales. Y como nos contaba en 2019 Barbijaputa en «Situación de las mujeres en Ruanda»: «La cultura ruandesa sigue siendo muy misógina y la discriminación en el ámbito privado es habitual. La violencia contra las mujeres, está muy extendida: una investigación del propio gobierno ruandés en 2010 mostraba que sólo en los 12 meses previos a la encuesta, el 33% de las entrevistadas habían sufrido abusos físicos recurrentes y un 13%, abusos sexuales por parte de parejas o ex parejas.»

En 2019 Kagame liberó a 50 mujeres encarceladas por abortar. En la nueva ley revisada, el aborto pasó a estar permitido en casos especiales como violación, matrimonio forzado, incesto o casos en los que el embarazo represente un riesgo para la salud de la madre o el feto. La revisión del código penal eliminó el requisito a la hora de abortar de obtener una autorización judicial y la firma de dos médicos, pero todavía obliga a que sea un médico quien realice el aborto. Esto prohíbe que otros profesionales de la salud menos costosos y presentes en áreas rurales como parteras o enfermeras puedan hacerlo. Se estima que el 34 % de los abortos son proporcionados por curanderos mientras que un 17 % son inducidos por las propias embarazadas.

Las elecciones

El próximo 15 de julio celebran nuevas elecciones. Quizá sea el momento del cambio después de tres legislaturas de Paul Kagame acusado de autoritarismo y de coartar la libertad de expresión, el mismo que aspira a un cuarto mandato. Los candidatos a las elecciones presidenciales y legislativas deberán presentar sus postulaciones entre el 17 y el 30 de mayo. La lista final de candidatos se anunciará el 14 de junio. La candidatura de Kagame no encontró oposición durante el congreso del Frente Patriótico Ruandés que finalizó el sábado, dijo el partido.

Según Africa Center for Strategic Studies, literalmente, Ruanda ha adquirido fama no sólo de intimidar a los opositores nacionales, sino también de amenazar a los críticos en el exilio, con ataques y ejecuciones extrajudiciales. Por ello, los ruandeses que viven en el extranjero practican la autocensura, se abstienen del activismo político y viven con miedo a sufrir ataques contra ellos o sus familiares en Ruanda. El gobierno ha tipificado como delito la «creación de una opinión internacional hostil» al gobierno ruandés.

Los medios de comunicación en Ruanda están estrechamente controlados y quienes se dedican a la información independiente son objeto de acusaciones penales e intimidación. A medida que más periodistas ruandeses se han exiliado e intentan escribir desde fuera del país, el gobierno ha bloqueado cada vez más el acceso a servicios de noticias y sitios webs del extranjero. Grupos de derechos humanos acusan a Kagame de gobernar en un clima de miedo que sofoca la disidencia y la libertad de expresión.

Además, el poder judicial carece de independencia en la práctica. Los altos cargos judiciales son nombrados por el Presidente y aprobados por el Senado, dominado por el FPR. También Kagame mantiene un férreo control sobre el ejército, que sigue siendo una de las instituciones políticas más poderosas del país, varios líderes militares ambiciosos compiten por suceder a Kagame. De ahí que pretenda remodelar la jerarquía militar y jubilar a 83 altos oficiales ruandeses.

En su congreso de marzo de 2024, Kagame afirmó que no tiene oposión. El único rival sería el líder del opositor Partido Verde, Frank Habineza, con un 0,45% de los votos en 2017. Otro candidato es Philippe Mpayima, independiente. La otra posible contrincante de Kagame, sería Victoire Ingabire, que quedó bloqueada a la carrera presidencial debido a su condena anterior y rechazada su apelación a recuperar sus derechos civiles en marzo, que ha vuelto a recurrir. Y aunque no se espera que las elecciones de 2024 en Ruanda deparen sorpresas. Kagame cuenta con otra opositora, que presentará su candidatura de manera oficial entre el 17 y el 30 de mayo,si no ocurre nada, la ya mencionada líder del People Salvation Movement-Itabaza, Shima Diane Rwigara.

Twagiye Diane, Victoire…

Teresa Domínguez

Columnista, activista feminista. Creadora de letraescarlata.org

Co-Presidenta de la Asociación Feministas Radicales de Andalucía

Observatorio violencia

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