Escuchar a Ana de Miguel en Jerez

Ana de Miguel

Publicado en La Voz Del Sur el 21 de marzo de 2026

Por Teresa Domínguez

Feminismo 300 años después

Ayer se inauguró en el Centro Social Blas Infante de Jerez la exposición “Feminismo. Más de 300 años de historia”. Y no es una exposición más. Quienes llevamos años en el movimiento feminista sabemos que mirar atrás no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de situarnos políticamente en el presente. Esta muestra, impulsada por la Asociación Igualmente, hace precisamente eso: ordenar una genealogía que a menudo se fragmenta o se banaliza.

Porque conviene recordarlo: la desigualdad entre mujeres y hombres no es una suma de hechos aislados, es una estructura histórica que durante siglos confinó a las mujeres a la esfera de lo privado, negándoles derechos, autonomía y presencia en la vida pública. Y como dice Ana de Miguel, fueron nuestros propios hijos, hermanos, padres, quienes nos negaron el derecho.

Y también conviene recordar algo más incómodo: que los avances no han sido concesiones, sino el resultado de conflictos políticos sostenidos en el tiempo. En este marco, la intervención de la doctora Ana de Miguel Álvarez —referente del feminismo español, profesora titular de Filosofía Moral y Política en la Universidad Complutense de Madrid, y a quien me une no solo la admiración intelectual, sino también un profundo cariño personal; una mujer cercana, generosa y profundamente coherente— aportó una clave que considero fundamental. Frente a la narrativa que presenta el feminismo como un factor de división, insistió en algo que la historia confirma: el feminismo ha sido el principal motor para que mujeres y hombres podamos compartir espacios, derechos y proyectos de vida. No es una afirmación retórica. Es un hecho histórico.

Pero su intervención no se quedó en la reconstrucción del pasado. Ante un auditorio lleno, se dirigió de manera directa y especial a la gente joven que ocupaba más de medio salón: alumnado del instituto Caballero Bonald. Y lo hizo sin complacencias. Les habló de cómo el feminismo no es una etiqueta identitaria, sino una herramienta crítica para entender el mundo que habitan. Les advirtió de los discursos que pretenden presentar la desigualdad como elección individual, como si las condiciones materiales y culturales en las que se toman esas decisiones no existieran. Y ahí situó uno de los ejes más incómodos —y más urgentes— del presente: la violencia sexual y su normalización. Señaló con claridad el papel de la pornografía como una auténtica escuela de desigualdad, un dispositivo que no solo refleja la violencia, sino que la erotiza y la legitima. Una industria que está socializando a generaciones enteras en una idea de la sexualidad atravesada por la dominación, la cosificación y la ausencia de reciprocidad.

En ese contexto, cuestionó también uno de los relatos más instalados en el debate contemporáneo: el llamado “mito del consentimiento”. No basta con enunciar el consentimiento en abstracto si las condiciones en las que se produce están atravesadas por desigualdades estructurales, por presiones económicas, culturales y simbólicas que condicionan profundamente la capacidad de decisión.

La prostitución, en este sentido, aparece no como una suma de elecciones individuales, sino como una institución que cristaliza esa desigualdad. Pero hubo otra idea central en su intervención que conviene subrayar: el feminismo no solo ha permitido la entrada de las mujeres en la esfera pública, sino que ha planteado —y sigue planteando— una exigencia aún pendiente: que los hombres asuman en igualdad su parte de la esfera de lo privado, es decir, las tareas de cuidado. Sin ese desplazamiento, sin esa corresponsabilidad real, la igualdad queda incompleta. El mensaje a las y los jóvenes fue claro: no aceptéis como natural lo que tiene causas políticas. Leed, pensad, cuestionad. Y, en concreto, acercaos a textos como Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección y El mito del consentimiento, no para asumirlos acríticamente, sino para someterlos a debate, para pensar con rigor en un contexto saturado de simplificaciones. Porque la igualdad no se hereda, se comprende y se sostiene.

Gracias Ana de Miguel.

Antes de la conferencia, compartimos un momento más cercano con Ana de Miguel junto a Oliva Aguilera. Y en ese contexto se produjo un gesto que, lejos de ser anecdótico, tiene un profundo significado personal y político para nuestra asociación. Ana volvió a apoyar el trabajo de base donando un nuevo libro a la Biblioteca Feminista Ana de Miguel, en Jerez, ubicada en la sede de AFRA Mujeres, en la asociación de vecinos de la barriada La Alegría. La primera biblioteca, que como se publicó en diversos medios, como el Diario de Jerez, inauguramos el pasado 5 de octubre de 2024 y que nació con un objetivo claro: garantizar el acceso al pensamiento feminista como herramienta de transformación.

No es la primera vez que Ana contribuye a este proyecto. Y ese compromiso sostenido, concreto y material forma parte también de lo que hace avanzar al feminismo. Porque el feminismo no es solo discurso. Es también espacio, infraestructura, y tejer redes. Nuestra Biblioteca Feminista Ana de Miguel, continúa consolidándose como un espacio abierto de lectura y reflexión feminista. En ella se desarrolla un club de lectura y actividades periódicas —como los encuentros del primer sábado de cada mes— orientadas a fomentar el pensamiento crítico y el acceso al conocimiento. El proyecto forma parte del trabajo de AFRA Mujeres, una organización sin ánimo de lucro y autofinanciada que impulsa diversas iniciativas sociales y culturales en la ciudad.

Quiero aprovechar también para señalar una efeméride que merece ser celebrada: el 35 aniversario del curso «Historia de la teoría feminista», dirigido por Ana de Miguel y fundado por Celia Amorós, filósofa, ensayista y una de las principales teóricas del feminismo en España en la Universidad Complutense de Madrid. Un seminario que ha sido, y sigue siendo, una pieza clave en la construcción del pensamiento feminista contemporáneo en nuestro país. En el que he tenido la suerte de formarme, y sabiendo bien que no es solo un ámbito académico, sino una auténtica escuela de pensamiento crítico. Felicidades por sostener durante décadas un proyecto intelectual imprescindible.

Puedes unirte también a nuestros grupos de apoyo a través de Teaming:
https://www.teaming.net/bibliotecafeministaanademiguel

Con una aportación de 1€ contribuyes al crecimiento y conservación de la Biblioteca Feminista Ana de Miguel. Somos una organización sin ánimo de lucro y autofinanciada, con siete proyectos más en marcha que sostienen nuestro trabajo colectivo.


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