Que en la gestación por sustitución puedan utilizarse técnicas de reproducción asistida no convierte ambas realidades en lo mismo.
Publicado en Nueva Revolución 26 de agosto de 2026:
Teresa Domínguez
También es defender los derechos de las mujeres
Hay algo profundamente preocupante cuando una cuestión que afecta directamente a los derechos de las mujeres entra en televisión envuelta en palabras aparentemente incontestables: familia, amor, diversidad, visibilidad, normalización. Porque precisamente esas palabras pueden utilizarse para evitar las preguntas incómodas.
Eso es lo que, a nuestro juicio, ocurrió el pasado 23 de agosto en «El Show de Paz», emitido por Telecinco. El programa dedicó alrededor de treinta minutos a abordar la gestación por sustitución dentro de un relato sobre las «nuevas familias» y la diversidad familiar.
Mientras terminábamos de preparar esta denuncia, conocíamos una noticia que no queremos dejar pasar: Telecinco ha anunciado la cancelación de «El Show de Paz» después de dos meses en antena, alegando sus bajas audiencias, y ha fijado su última emisión para el próximo 30 de agosto. El anuncio se produce apenas dos días después de que AFRA Mujeres haya presentado denuncias formales ante la CNMC, el Instituto de las Mujeres, a través del Observatorio de la Imagen de las Mujeres, y Autocontrol, actuaciones a las que se han sumado numerosas entidades y personas que han presentado también sus propias reclamaciones y han expresado públicamente su rechazo al tratamiento de la gestación por sustitución realizado en el programa. No podemos afirmar que la decisión de Telecinco tenga relación con estas actuaciones, porque la explicación oficial de la cadena son sus resultados de audiencia. Pero la coincidencia temporal merece ser señalada y, sobre todo, nos parece importante dejar constancia de que este contenido no ha pasado inadvertido y de que hemos utilizado los cauces institucionales disponibles para solicitar que sea investigado. Telecinco cancela «El Show de Paz» tras dos meses de bajas audiencias
No denunciamos que se hable de gestación por sustitución. Denunciamos cómo se habló de ella.
El programa recibió como invitados a dos hombres que son padres de dos niñas nacidas mediante gestación por sustitución y, desde el comienzo, la conversación se construyó alrededor de las «nuevas familias», las dificultades para adoptar, la discriminación de las familias homoparentales y la necesidad de romper tabúes. Hasta ahí podríamos estar hablando de una legítima conversación sobre diversidad familiar y derecho a la no discriminación. El problema aparece cuando, dentro de ese mismo relato, la gestación por sustitución se presenta como una forma más de construir una familia y se introduce directamente el concepto de «normalización».
Un vídeo presentado durante el programa afirmaba que el «escaparate» que proporcionan determinados famosos está contribuyendo a «normalizar poco a poco» este modelo. Y, posteriormente, uno de los invitados afirmó: «Hay que tener en cuenta que es un método de reproducción asistida».
No hubo una explicación que contextualizara esta afirmación ni que aclarara algo fundamental: la gestación por sustitución no es, en sí misma, una técnica de reproducción humana asistida. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, enumera en su artículo 2 y en su anexo las técnicas reconocidas, entre ellas la inseminación artificial y la fecundación in vitro, mientras que regula específicamente la gestación por sustitución en su artículo 10, estableciendo que el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una madre que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero es nulo de pleno derecho. Por eso resulta especialmente preocupante que durante el programa se afirmara, sin ninguna precisión posterior, que «es un método de reproducción asistida».
Una cosa es utilizar una técnica de reproducción asistida para conseguir un embarazo; otra muy distinta es que una madre sea quien geste un embarazo destinado a terceros y renuncie después a la filiación materna. Que en la gestación por sustitución puedan utilizarse técnicas de reproducción asistida no convierte ambas realidades en lo mismo.
Durante el programa también se habló del coste del procedimiento. Se explicó que en Estados Unidos «es carísimo» y que los protagonistas recurrieron a Colombia porque allí resultaba más accesible. Cuando una emisión empieza a explicar dónde resulta más barato recurrir a una práctica, resulta inevitable preguntarse por la dimensión económica de ese mercado, por quienes lo organizan y por las mujeres que hacen posible que exista.
La explotación del cuerpo de las mujeres llegó a mencionarse, pero quedó reducida a determinados casos en los que personas con recursos se aprovechan de mujeres de familias necesitadas. Apenas hubo espacio para abordar las desigualdades económicas y sociales que atraviesan la gestación por sustitución ni para situar en el centro a la madre subrogada.
Y precisamente ahí está una de nuestras principales preocupaciones. En el relato aparecen quienes desean ser padres, se habla de sus hijas nacidas mediante gestación por sustitución y se expone públicamente a menores como parte de esa historia familiar; aparecen también los famosos que contribuyen a la normalización del modelo, los costes del procedimiento y los países donde resulta más accesible.
La madre gestante, en cambio, queda prácticamente fuera de la historia, pese a que su cuerpo y su capacidad reproductiva son imprescindibles para que esa historia pueda existir. Consideramos especialmente cuestionable que la exposición de los menores forme parte de un relato televisivo destinado a presentar y normalizar una determinada práctica reproductiva, mientras apenas se ofrece espacio para explicar las condiciones, los derechos y las posibles situaciones de vulnerabilidad de las mujeres que realizan la gestación.
Desde el feminismo consideramos que las mujeres no podemos ser reducidas a recursos reproductivos ni nuestra capacidad de gestar convertirse en un servicio o una mercancía; tampoco podemos aceptar que el resultado de esa gestación quede reducido a la lógica de un contrato sin preguntarnos qué significa todo ello para la dignidad, la autonomía y los derechos de las mujeres y los menores.
No confundamos igualdad con mercado reproductivo
Una pareja heterosexual, una pareja de hombres, una pareja de mujeres o una persona sola pueden encontrarse ante situaciones reproductivas diferentes. Pero ninguna de esas circunstancias convierte la capacidad gestacional de otra mujer en un derecho exigible.
No podemos aceptar que la defensa de la diversidad familiar se utilice para normalizar una práctica que implica disponer de la capacidad gestacional de otra mujer. Las familias homoparentales tienen derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación, pero la defensa de esos derechos no convierte la capacidad reproductiva de otra mujer en un derecho exigible ni hace desaparecer las preguntas sobre explotación, desigualdad y mercado.
Por todo ello, desde AFRA Mujeres hemos presentado las correspondientes denuncias ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el Instituto de las Mujeres, a través del Observatorio de la Imagen de las Mujeres, y Autocontrol, para que, dentro de sus respectivas competencias, se examine el contenido emitido y se determine si pudo existir promoción comercial, publicidad encubierta o cualquier otra actuación contraria a la normativa.
Que se investigue
No afirmamos que exista publicidad pagada detrás del programa porque no disponemos de esa información. Precisamente por eso pedimos que se investigue: quién preparó el contenido, cómo se seleccionaron los invitados y si existió algún tipo de colaboración, patrocinio o relación comercial con clínicas, agencias, empresas o intermediarios vinculados a la gestación por sustitución.
Y queremos animar también a quienes vieron el programa (y a quienes no lo hicieron este es el enlace) y consideran que su tratamiento merece ser investigado a presentar sus propias reclamaciones por los cauces oficiales. Las redes sociales permiten expresar nuestra indignación, pero las denuncias ante los organismos competentes dejan constancia formal de los hechos y permiten que sean examinados.
¿Información o promoción?
No se trata de impedir que se hable de gestación por sustitución. Se trata de exigir que se hable de ella con rigor y con toda la información necesaria, especialmente cuando hablamos de una práctica cuyo tratamiento jurídico en España está expresamente regulado. La Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, modificó la Ley Orgánica 2/2010 y estableció en su artículo 32 que la gestación por sustitución es un contrato nulo de pleno derecho, mientras que el artículo 33 establece expresamente la prohibición de la promoción comercial de la gestación por sustitución.
La misma reforma modificó la Ley General de Publicidad para considerar ilícita la publicidad que promueva las prácticas comerciales para la gestación por sustitución. Por eso, cuando un programa de televisión presenta esta práctica desde un discurso de normalización, la cuestión no puede reducirse a una opinión o a un debate sobre modelos familiares: debe analizarse también si el contenido puede estar entrando en un terreno que la propia legislación prohíbe. (BOE)
Desde AFRA Mujeres seguiremos denunciando la explotación reproductiva y utilizando las herramientas institucionales disponibles para defender los derechos de las mujeres. Porque la diversidad familiar merece respeto y protección, pero no puede convertirse en el argumento que permita sacar del relato precisamente a la mujer sobre cuyo cuerpo se construye.
Y quizá por eso conviene recordar la llamada que están haciendo Las Criadas/Neskameak con su campaña: «Hay mujeres explotadas. No te quedes mirando. Actúa.» Porque ante la explotación reproductiva tampoco podemos permanecer como espectadores. Desde AFRA Mujeres hemos denunciado este contenido por los cauces oportunos y animamos a quienes compartan nuestra preocupación a hacer lo mismo, utilizando los mecanismos institucionales disponibles. Además, Las Criadas/Neskameak han puesto a disposición una guía para denunciar distintos tipos de publicidad relacionada con los vientres de alquiler que está prohibida por ley, una herramienta que permite conocer qué se puede denunciar y cómo hacerlo y que puede consultarse aquí: Guía de Las Criadas/Neskameak para denunciar publicidad prohibida. Porque detrás de cada mujer convertida en un recurso reproductivo hay una persona cuyos derechos y dignidad deben ser protegidos. No a la explotación reproductiva. No a la compra de seres humanos.
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